miércoles, 14 de mayo de 2014

Erradicar la Intolerancia. Combatir el Odio

En este irreversible contexto de mundialización, de aumento de las migraciones,  de mestizaje, de incremento del número de turistas internacionales, de crecimiento de las ciudades, en general de contactos interculturales e interreligiosos se está produciendo una realidad con nuevas formas de diversidad y prácticas lingüísticas que nos invitan a responder en congruencia con los valores democráticos. Las primeras respuestas en distintas sociedades europeas transitaron desde el asimilacionismo como propuesta de una sociedad estancada, hasta el multiculturalismo que clasificaba a las comunidades, las interpretaba inconexas y facilitaba el camino de la estigmatización recíproca. En ambos casos la segregación, desigualdad, exclusión  y en general, la intolerancia, estaban servidas. La entrada del nuevo milenio confirma y nos está permitiendo comprobar cómo se extiende la intolerancia  y nuestro objetivo ha de ser su desacti­vación y erradicación.


Sin embargo, la Intolerancia es como una hidra de aspecto multiforme que crece dentro de las personas y de la sociedad,  de ahí la dificultad del empeño que hemos señalado. Promovida y sostenida desde estereotipos y prejuicios, ideologías totalitarias, fanatismos religiosos, conocimientos acientíficos y defectuosos, la ignorancia e  intereses de múltiples dimensiones,  hay que recordar  que junto a ella, los otros dos factores que alimentaron objetivamente el nazismo fueron la normalización de la violencia y el victimismo ultranacionalista,  todo en un contexto de crisis económica y  sistémica.  De ahí la importancia de encararlos ahora y aquí, por parte de todos. De ahí la importancia de denunciar la intolerancia, de denunciar las ideologías que llevan a la exclusión del otro, que llevan la violencia en su código intrínseco.

La historia del mundo está plagada de episodios de intolerancia; la experiencia de la humanidad así lo acredita, a través de conductas individuales y comportamientos sociales,  conflictos, represión, guerras y genocidios. Bien por el dominio religioso, el control del poder y la riqueza, por el clasismo económico, el yugo sexista y patriarcal  o las ideologías, la dominación se ha efectuado mediante múltiples procesos de intolerancia, negando al “otro”, cosificándolo o minusvalorando su dignidad intrínseca, su “valor en sí ”. La intolerancia es el medio y el mensaje, para la consecución del poder, que es el fin; la intolerancia por tanto es el problema y el poder compartido debiera ser la solución. En consecuencia, una democracia, la calidad democrática de una sociedad, de un país, va a tener en la intolerancia su termómetro porque este es un grave problema.

La intolerancia niega la alteridad

La intolerancia es una actitud, un contravalor,  un comportamiento que destaca porque, entre otros hechos, produce amplias gamas de odio, discriminación, hostilidad y violencia. Niega la alteridad que representa la voluntad de entendimiento que fomenta el diálogo, no quiere comprender al “otro” porque de partida hace imposible la relación. La intolerancia puede aparecer en cualquier situación donde haya una interacción, abriendo la puerta a la dominación del más fuerte. Sus formas son múltiples al afirmar “mi yo”, “mi identidad” frente al “otro”, a quien se niega y ataca por su diferencia (cultural, social, religiosa, étnica, sexual..). Se construye como actitud ante el ser humano diferente, se asienta en el irrespeto, rechazo y desprecio al distinto, concibe la identidad de manera excluyente, se edifica con relaciones asimétricas, en la política o en cualquier otro ámbito, construye subalternidad, segrega, acosa, excluye, lesiona y mata, puede concebir “vidas sin valor”, seres “subhumanos”, en definitiva niega la dignidad intrínseca de la persona y la universalidad de los derechos humanos que es la base o factor generador de la dinámica de odio, guerra y genocidio.

El peligro de  extensión de actitudes y conductas individuales, colectivas e institucionalizadas de  intolerancia no ha abandonado nunca al viejo continente y ahora, tras grandes transformaciones de ámbito mundial, acecha a la convivencia democrática y ataca especialmente a los sectores sociales más indefensos, minorías, inmigrantes, jóvenes progresistas, mujeres, ancianos, mendigos, excluidos sociales, marginados…, en síntesis resucitan fobias discriminatorias, nacionalismos agresivos y banderas totalitarias que parecían superadas. Son nuevos fenómenos de violencia, brutalidad o terror social ejecutados por extremistas, neonazis, ultranacionalistas, skinheads, lobos solitarios…, dando lugar a sucesos que tienen capacidad para romper  climas de convivencia, sembrar el miedo y generar  grandes alarmas sociales.

La historia nos ha enseñado como la evolución de una intolerancia normalizada e institucionalizada en un régimen racista, primero supuso privación de derechos de minorías y opositores, después  persecución y finalmente, dio paso al desastre del Holocausto. Podría haber supuesto el punto final y cumplir las promesas de ¡nunca más! tras el horror, poniendo el conocimiento científico y el esfuerzo al servicio de armonizar la convivencia, sin embargo las tragedias devenidas con posterioridad desmienten el empeño. Al contrario. Hemos visto como alcanzar otros planetas, se ha desmenuzado microscópicamente hasta el cerebro de una hormiga, pero no podemos  entender las raíces que provocan el incumplimiento del artº1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que nos recuerda que,  “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. O quizás no, quizás lo que sucede es que no interesa por resultar muy útil la intolerancia y mantener al mundo dividido, unos contra otros, y favorecer así a quienes tienen el poder por encima de todos los demás.

Necesitamos un nuevo enfoque, una perspectiva que se abra para un futuro democrático de la realidad multicultural que se reconoce en nuestras ciudades y es al que refiere el diálogo intercultural. Tanto la UNESCO, como el Consejo de Europa insisten en la necesidad de superar el asimilacionismo y el multiculturalismo por los problemas de segregación de comunidades e incomprensión mutua que generan, incluso por el debilitamiento de los derechos de las personas – en particular de las mujeres – dentro de las propias comunidades. Este enfoque intercultural acentúa que el reconocimiento de la dignidad humana es la base de una sociedad democrática y desde ese igual reconocimiento de dignidad o valor para todos los seres humanos, la libertad de las personas de elegir su propia cultura, de adherirse a diferentes sistemas de referencia cultural, es un derecho humano reconocido  e incuestionable. Siguiendo las consideraciones del Consejo de Europa, aunque cada persona crezca en un contexto cultural concreto, en las democracias modernas, todos deberían poder enriquecer su identidad modificándolas u optando por pertenecer a múltiples sistemas culturales. Cada persona debe ser libre de renunciar a sus convicciones del pasado y tomar nuevas decisiones, sin que exista derecho alguno de confinar a nadie, contra su voluntad, a un grupo, una comunidad, un sistema de pensamiento o una visión del mundo particular.

Necesitamos un nuevo enfoque desde el valor de la Tolerancia que respeta, acepta y aprecia la diversidad  humana. Y de igual forma hay que apreciar la diversidad religiosa. Siguiendo a Hans Küng, en su propuesta de ética mundial y dialogo religioso comunitario, es preciso reconocernos en unas premisas básicas de partida: es imposible la convivencia humana sin una ética planetaria entre las naciones (pueblos), es imposible la paz entre las naciones sin una paz entre las religiones, es imposible la paz entre las religiones sin un diálogo entre las religiones y convicciones (agnósticos..). La diversidad religiosa en España y en todo el continente europeo es un hecho, el riesgo de conflicto se ha evidenciado, mientras la intolerancia religiosa anida y sirve de bandera de enganche para el extremismo político.

Combatir el Odio, defender a las víctimas

Pero ¿cómo se puede combatir la intolerancia?  Transcurría  mediados  los años  90 y la Academia Universal de las Culturas convocó el Fórum Internacional sobre la Intolerancia, donde participaron desde Elie Wiesel, Umberto Eco y un gran elenco de intelectuales en primera línea del pensamiento comprometido con los Derechos Humanos.  El Fórum constató el peligroso avance internacional de la intolerancia, ya sea racial, religiosa, sexista o cultural, su penetración y su papel estimulador del odio y en un Fórum Internacional analizó a fondo el problema y su dramática expresión en Europa, marcada históricamente por una idea de “intolerancia institucionalizada que explica los campos de concentración, los hornos crematorios, el suplicio del garrote, los osarios, las deportaciones, los gulags y el confinamiento”. En verdad que la historia nos proporciona un sin número de ejemplos y como  explicaba la Academia, “la intolerancia individual y colectiva se conjugaron para dar origen a la Inquisición, las guerras de religión, genocidios, purgas totalitarias, fascismo, integrismo,…”.

Se sabe cómo enfrentarse al fascismo porque constituye un sistema, una estructura, una voluntad de poder y hay que desenmascararlo, rechazarlo, repudiarlo, excluirlo de las sociedades democráticas. Sin embargo, como afirma la Academia, con la Intolerancia es más complicado por su sutilidad maligna, por ser una disposición común que anida potencialmente en nosotros y porque es difícil identificarla y detectar sus rasgos. La alimenta el prejuicio, entre otros dispositivos, y ya decía Einstein “es más difícil neutralizarlo que dividir un átomo” pero lo grave, como señala la Academia, es su ductilidad porque la intolerancia no forma parte de un sistema, de una religión, ni de una ideología, sino de la propia condición humana, estando presente en cada uno de nosotros, penetrando con una profundidad mayor que cualquier ideología, encontrándose en el origen mismo de fenómenos de índole distinta, al ser su matriz generadora.

Necesitamos una mirada desde la víctima, de la víctima de la intolerancia,  de la víctima motivada por la negación del “otro” y de su valor humano, motivada por su “cosificación” o incluso su categorización de “no humano”, en la mejor tradición nazi y racista, una mirada para buscar transversalmente lo que en común tenemos como víctimas de la intolerancia. Y ese común tiene nombre, se llama Dignidad Humana, y es el valor intrínseco y supremo que tiene cada persona, el reconocimiento de merecer lo que somos, de ser un fin en sí mismo, lo que se encuentra por encima de todo precio y no admite nada equivalente, como expresaba Kant: “Los seres racionales, llámese personas porque su naturaleza los distingue ya como fines en sí mismos, esto es como algo que no puede ser usado nuevamente como un medio y por tanto, límite es este sentido de todo capricho y es objeto de respeto…”. Es independiente de la situación económica de la persona y de su contexto social o cultural, así como de sus creencias o formas de pensar, lo que nadie puede despojarte, si no le dejas, lo que en la historia de la humanidad se ha negado para justificar los atentados y crímenes contra ella. Es la base de todo atributo humano y de todos los derechos fundamentales.

En efecto, el poliedro maligno de la intolerancia nos presenta múltiples caras porque así se ha presentado a través de la historia, desde donde siempre se ataca a la dignidad humana, al valor intrínseco de la persona. Son sus formas generadas como construcciones teóricas y creencias, ya sea el racismo, con sus múltiples versiones, el antisemitismo, el sexismo y la misoginia, el antigitanismo, ideologías  y regímenes políticos como el nazismo, el fascismo y todos los totalitarismos desde el identitario nacionalista hasta el de “clase” y sus prácticas; son susmanifestaciones de rechazo aversivo como la xenofobia o la homofobia e intolerancias religiosas como la islamofobia y la cristianofobia, entre otras, incluso rechazos a la pobreza o a la situación “sin hogar” de una persona (aporofobia), a su aspecto o a cualquier otra circunstancia (heterofobia), son todas sus formas,  quienes tienen en común atacar al otro por el hecho de ser diferente frente a la norma identitaria que prevalece o domina en una sociedad.

Y todas estas formas y manifestaciones, a través de distintos hechos, junto al uso de las crisis por las nuevas formaciones de extrema derecha, estimuladas por sus resultados electorales y su presencia en instituciones locales, nacionales y europeas, es lo que deviene en peligrosidad creciente. Su incesante propaganda y difusión del discurso de odio, sea a través de internet y las redes sociales, su actividad en los fondos ultras de los campos de fútbol y en los conciertos de música neonazi, de momento vividas como espacios de impunidad prácticamente en todos los países europeos, salvo rara excepción, es lo que  aprovechan grupos con cierta clandestinidad para cometer delitos, trasladando a la sociedad en general y a los colectivos vulnerables un mensaje inquietante que obliga, a quienes creemos en la igual dignidad y derechos de las personas, a reaccionar promoviendo acciones estratégicas que deben buscar conseguir una base de “unidad democrática” en todo ámbito de nuestra sociedad.

Al menos todos deberíamos, como se afirma desde la UNESCO, asumir esta línea de intervención: La lucha contra la intolerancia requiere leyes, requiere educación, requiere el acceso a la información, requiere una toma de conciencia individual y requiere soluciones locales. Y esta  línea defendida  para España,  debería aplicarse en toda Europa, impulsando la sensibilización social preventiva, movilización ciudadana y la acción política mediante campañas  y acciones de toma de conciencia de su gravedad en todos los ámbitos, promoviendo la defensa de la dignidad de las personas, la igualdad de trato y los derechos humanos. Reformando la legislación penal conforme a los avances y reformulación de la Decisión Marco del Consejo Europeo contra el Racismo y la Xenofobia y creando Fiscalías especializadas contra los delitos de odio y discriminación que permita una aplicación eficaz. Elaborando  estadísticas que recojan los incidentes e infracción al respecto. Formando y desarrollando el compromiso de las fuerzas de seguridad. Comprometiendo a los medios de comunicación. Reconociendo a las víctimas de odio y proporcionando su atención, su atención integral, apoyando a las ONG que les asistan y a las asociaciones que trabajan contra el racismo, la intolerancia y la convivencia en diversidad. Erradicando conductas racistas, xenófobas y de intolerancia en todo ámbito social, político e institucional, especialmente la intolerancia en el discurso público. Buscando la ilegalización de organizaciones neonazis y racistas, así como eliminando cualquier espacio de impunidad para el discurso de odio, como Internet o el Fútbol, y los delitos de odio, todo ello bajo el amparo democrático de una Ley de Protección de las Víctimas de Crímenes de Odio y sobre todo desde un compromiso radicado en el mensaje de Primo Levi, señalando el deber con nuestro tiempo histórico en su célebre frase que invita a la acción y a no esperar:  “Quien sino tú, donde sino aquí, cuando sino ahora”.

Esteban Ibarra

http://www.estebanibarra.com/?p=2018

viernes, 9 de mayo de 2014

“Es vital volver a convocar el Observatorio contra el Racismo”

—¿Cómo ha visto desde fuera los dos últimos episodios de Daniel Alves en Villarreal y Diop en el Ciutat de Valencia? Esta temporada, Nyom también recibió insultos racistas en Elche y Paulao en el Sánchez Pizjuán.
—Es que esto no es puntual. Los episodios son siempre reiterados. Recuerdo que mientras estábamos discutiendo la Ley contra el Racismo, por 2007, hubo una campaña de hostilidad contra Etoo. Recuerdo el día que se iba a ir de La Romareda. Al final del partido dijo que el ataque a la dignidad era casi lo de menos, pero que él salía con un guardia de seguridad con él y que la gente de la calle, no. Fue una premonición. Al poco tiempo se produjo el episodio de Miwa Buene (un economista congoleño que quedó tetrapléjico después de pasar quince días en coma. Un puñetazo por la espalda en la nuca de un neonazi de 29 años le costó la rotura de tres vértebras y una lesión medular grave).


—¿Hay que volver a convocar el Observatorio contra el Racismo?
—Es vital. Hace poco vi a Lissavetzky y se lo dije, que ya no nos reuníamos. Se quedó extrañado. “¿Ya no os veis?”, me preguntó. Yo creo que desde 2010 a 2014 el Observatorio no se ha vuelto a convocar.

—¿Qué ocurrió?
—Pues planteamos hacer un informe general de comportamiento de clubes de Primera, Segunda y Segunda B. Eran tiempos de bastante congruencia, aunque es verdad que la LFP no venía a las reuniones. El Observatorio era fundamental y funcionaba bien, pero cuando llegaba el momento de aplicar la ley no se hacía.

—¿Tuvo que ver el cambio de Gobierno para que dejase de reunirse?
—No. Es una situación que viene del final del anterior Gobierno. Jaime Lissavetzky lo impulsó. Además, María Teresa Fernández de la Vega, que era vicepresidenta entonces, nos recibió y mostró gran interés en el asunto para que avanzase. Pero el sustituto de Lissavetzky, Albert Soler, no lo convocó. Así que no puede decirse que sea imputable al cambio de partido. Sucedió que las conclusiones de nuestros estudios suponían una contradicción porque los clubes no cumplen los reglamentos. Todas las peñas de equipos de fútbol se registran en el Ministerio del Interior y no hay problema. Y sin embargo, los grupos ultras no están registrados. Y funcionan con impunidad.

—¿Pero de verdad es éste un problema sólo de ultras? En Villarreal no hay. ¿Podría haber un error de planteamiento?
—Suelen ser comportamientos grupales. Y hay mucho infectado. Para empezar, el que tiró el plátano en Villarreal lo cogió en casa, pero seguro que ya le había dicho a alguien: “Voy a tirárselo al mono cuando se acerque al córner”. Y si se miran con detenimiento las imágenes de la esquina del Ciutat de Valencia se observa que hay aficionados que hacen el sonido del mono que no son ultras. Pero se infectan del comportamiento de esos grupos.

—Competición ha sancionado al Villarreal con 12.000 euros de multa. ¿Le parece que miramos hacia otro lado?
—Seguimos transmitiendo el mismo mensaje laxo.

—¿El fútbol español es racista y no queremos admitir nuestro problema?
—Respondo siempre igual a esta pregunta: no. He estado con la gente del fútbol español y no somos racistas. Pero tenemos comportamientos de ese tipo y no los combatimos con firmeza, con la ley. Y sigo viendo las mismas banderas anticonstitucionales o nazis en las zonas de ultras de los campos. Símbolos ilegales permitidos. Mi diagnóstico, y me cuento entre los miles de aficionados al fútbol como toda mi familia, es que tenemos un problema con los ultras y la infección que generan en su entorno más que con el racismo. Al no castigarse con severidad, hasta un chico de 14 años que ve cómo no se toman medidas puede tomar como costumbre hacer uh, uh, uh.

—Vuelvo al Observatorio Contra el Racismo. Explique por qué es vital convocarlo.
—Tuvo una vida intensa, era un buen vigilante para estas manifestaciones de racismo en los estadios. Pero creo que no sólo debe convocarse. Debemos dar tres pasos. Uno, debe tener una dinámica operativa real. Que haga análisis, informes y propuestas. Dos, hay que generar vías de canalización de denuncias para que lleguen a la Comisión contra el Racismo y se aplique la Ley. Y tercer punto. Insisto. Debe haber un registro de grupos ultras en el Ministerio del Interior. Lo que pasa es que los directivos se asustan.

—Dijo Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte, que este Observatorio cayó en desuso.
—Porque él no quiere convocarlo. En la contestación está todo. Si quiere que deje de estar en desuso, que nos llame. Porque quieran o no, ese Observatorio está creado por Ley y además depende del secretario de Estado para el Deporte. Es un organismo incómodo, ellos decidieron no utilizarlo cuando en el fondo puso a mucha gente en común.

—Pero de su discurso se infiere que a la LFP tampoco le hace mucha gracia el Observatorio.
—Voy a ser cuidadoso para expresarme. Deduzco que a la LFP no le gusta el Observatorio. Ya dije que no vino a dos o tres reuniones. El Observatorio es exigente con los clubes para pedir los informes necesarios o esos registros que solicitamos. La LFP intenta esquivar ese debate.

—¿Cree que le va a llamar Cardenal para activar al Observatorio?
—Pues mire, me gustaría que tuviera esa sensibilidad. Hay voces en los medios de comunicación. Y me consta que los mismos clubes, hoy en día, están preocupados por el asunto porque en sus vestuarios hay gente de muchas razas y hay incluso episodios que sufren sus jugadores con sus mismas aficiones.

—Diga.
—Siempre fuimos de la mano del pensamiento de la FIFA y de la UEFA. Vemos cómo se multiplican las campañas de los jugadores contra el racismo. Es una preocupación latente. Si a nivel internacional se nos da la razón y este es asunto prioritario en cualquier país, no lo hagamos de menos aquí. Lo correcto es convocarlo.

—Decía en una entrevista anterior a AS que no sabía si creerse lo de la nueva grada de animación del Madrid. ¿Están encima de sus primeros pasos?
—Si le soy sincero, no hemos hecho un seguimiento exhaustivo a ese grupo. Pero también le digo algo. Los ultras no desaparecen de los campos de fútbol en un día.

http://futbol.as.com/futbol/2014/05/09/primera/1399589725_576920.html

jueves, 8 de mayo de 2014

Zumbidos de integración

Un proyecto de comunicación social retrata a través de micro-documentales la interculturalidad que se vive en las calles de Euskadi desde un prisma positivo e integrador.

La diversidad cultural que se vive en las calles de Euskadi es una realidad, pero en muchas ocasiones la sociedad se limita a relacionar esta realidad con estereotipos o prejucios. Un proyecto de comunicación social, 'identibuzz' ofrece a través de micro-documentales, grabados en diferentes barrios y municipios vascos, una visión positiva e integradora de la inmigración como creadora de nuevas identidades sociales.

La última grabación 'Zumbidos de Deusto' que se presenta este jueves 8 de mayo en el Centro Municipal del distrito del barrio bilbaíno, es uno de los ocho documentales que se han realizado hasta la fecha. El zumbido de 'identibuzz' ha pasado también por Vitoria, Ermua, Getxo, Portugalete, San Francisco, Tolosaldea y la localidad portuguesa de Mouraira.


José Luis Roncero, responsable de la empresa de teconología y comunicación Ubiqa, es uno de los artífices de esta idea que surgió hace tres años al reflexionar sobre las diferentes culturas que conviven en el barrio de San Francisco de Bilbao, "nos preguntábamos cómo se producen las interacciones entre las diferentes personas que conviven en el barrio", explica, "y quisimos exponer que la mezcla de culturas es positiva".

En poco más de 15 minutos los vídeos trasladan una imagen alejada de los esterotipos a los que la ciudadanía se ve bombardeada a diario por los medios, se palpa el día a día de la comunidad inmigrante y la autóctona, de sus inquietudes y sus preocupaciones.

El paso previo a la edición del vídeo es también un proyecto de integración en sí mismo. El trabajo comienza con un taller de iniciación audiovisual con un carácter participativo y social en el que toman parte personas de diferentes países que se mezclan con personas autóctonas. Ellos son los responsables de realizar el guión y la grabación en los escenarios que ellos mismos elijan. "Se trata de un proyecto intergeneracional en el que participan personas de diferentes edades, e intercultural", explica Roncero, "para ello diseñamos los grupos para que haya gente de diferentes nacionalidades, lo que contribuye a crear un espacio de conocimiento y experiencia", añade.

El proyecto se completa con unidades didácticas para contribuir a la generación de más espacios de reflexión sobre las nuevas realidades que nacen.

http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Zumbidos_0_257575156.html

miércoles, 7 de mayo de 2014

Concurso de Videos No Hate

Crea tu vídeo "NO HATE" y participa en el concurso. Queremos videos que animen al debate y a la movilización en defensa de los derechos humanos y lucha contra cualquier forma de intolerancia o discriminación. Que promuevan valores de tolerancia, convivencia, igualdad de trato, no discriminación y reconocimiento positivo de la diversidad. Los 10 videos más votados a lo largo del concurso, tendrán como premio una tablet multitáctil.
http://www.nohate.es/iniciativas/concurso-de-videos-no-hate/


martes, 6 de mayo de 2014

Nazis ucranianos disparan contra una cadena humana matando a 10 personas


Más de 10 personas han muerto y alrededor de 40 han resultado heridas después de que miembros del Sector Derecho abrieran fuego contra la población civil en el este de Ucrania, informó este sábado el alcalde de Slaviansk, Viacheslav Ponomariov.

Según las primeras informaciones disponibles, las personas que fueron asesinadas habían formado una cadena humana para evitar la entrada a su localidad de los miembros del grupo de extrema derecha.

“Durante la noche, en el pueblo de Andréevka [un suburbio de Slaviansk], un grupo de personas bloqueó la entrada a los miembros del Sector Derecho, formando una cadena humana a lo largo de la carretera. Miembros de Sector Derecho abrieron fuego, matando a más de 10 personas”, dijo Ponomariov a la agencia rusa Interfax.

Según el alcalde, los atacantes también abrieron fuego contra las personas que trataron de asistir a los heridos.

La corresponsal de RT, Paula Slier, informa este viernes desde Slaviansk que algunos vecinos se han reunido en el centro de la urbe, decididos a “defender la ciudad”, mientras que otros han bloqueado las carreteras y puentes que conducen a la ciudad para impedir el paso de las tropas ucranianas.

También se reportó que al menos 15 vehículos blindados han sido neutralizados por los habitantes de Andréevka.

http://www.larepublica.es/2014/05/nazis-ucranianos-disparan-contra-una-cadena-humana-matando-a-10-personas/

Muere el Poeta Vadim Negaturov en el fuego de Odessa

Una gran tragedia. Como resultado del incendio de ayer provocado por los nazis ucranianos en la Casa de los Sindicatos Postrazhal de Odessa, murió el poeta Vadim Negaturov (en ruso: ВАДИМ НЕГАТУРОВ) más conocido por "Katyn". 

La muerte fue producida al saltar desde el edificio en llamas, según confirma el blogger Anatoly Shary.

Negaturov Vadim V. , nació 05 de diciembre 1959 en Odessa. Titulado en matemáticas y economía. Trabajó de constructor, bombero, guardia de seguridad, investigador, profesor, ingeniero, programador, economista, gerente, analista financiero, director de varias empresas, contable... (viajado por todo lo largo de la antigua Unión Soviética)

Comenzó a escribir poesía desde la infancia. Después de 2008, comenzó a tratar este asunto más en serio, con coherencia y fuerza.

Ortodoxo Convencido. A lo largo de su vída, publicó en numerosas revistas de prestigio, como: "ALMANAQUE Nevsky" y "Legency" en el libro de poesía "luces del puerto" (todo - St. Petersburg), en el periódico "For You" (Borovichee - Novgorod el Grande), el almanaque Internacional de Internet «LITERA» (Polonia ), en la revista "Mecenas y Paz" (Moscú), "Estrella del Sur" (Stavropol), la antología "Taiga Bonfire" (región Tavda Chelyabinsk)... "Mi Odessa" y "internet limpia", la presencia de muchos sitios de poesía. Miembro integrante de la Asociación Literaria Ivan Domrina (Illichivs'k - Odessa) y miembro de la Academia de la literatura rusa y de Bellas Artes. GR Derzhavina, San Petersburgo.


http://www.ecorepublicano.es/2014/05/muere-el-poeta-vadim-negaturov-en-el.html

Ucrania, ¿Qué paso en Odesa?

Un incendio en la ciudad ucraniana de Odesa costó la vida a 46 personas durante los choques entre manifestantes antigubernamentales y grupos radicales. El Gobierno promete una investigación detallada, pero los medios hacen la suya.

¿Cómo pudo ocurrir que un partido de fútbol desembocara en la muerte de 46 personas —unos quemados vivos, otros por arrojarse desde las ventanas intentando escapar de las llamas, o asfixiados debido a la combustión de una sustancia desconocida— mientras que otras 200 resultaron heridas? La cadena rusa ’Perviy canal’, que ha analizado decenas de videos y de fotos colgadas en la Red en el marco de una investigación propia, enumera los ingredientes que desataron la tragedia.


En medio de las tensiones regionales, las autoridades de Odesa permiten que se celebre un partido de fútbol, evento al que al que, sin duda, asistirían miles de hinchas, muchos de los cuales son ultraderechistas y partidarios de las autoridades autoproclamadas. A ello se une el permiso otorgado a un grupo de fanáticos para realizar una marcha por la ciudad en apoyo a la unidad del país.

En los videos se puede ver a representantes de un colectivo armados con palos y barras de metal que, aparte de las cintas de san Jorge, llevan un distintivo muy llamativo consistente en una tira de color rojo. Las autoridades los tachan de integrantes de formaciones armadas prorrusas…

Pero es aquí cuando quedan patentes algunas contradicciones. No en vano, en las imágenes se observa que estas bandas las llevan no solo estos agresores, sino también los agentes del Ministerio de Interior. Es más, estas personas con cintas rojas pasan sin ningún obstáculo los controles policiales.

Mientras, un oficial, que, como indica su uniforme, pertenece al Ministerio del Interior, da instrucciones a los atacantes: "Tenemos que entender claramente lo que hace cada unidad. Todos corren pero ¿hacia dónde? Por eso siempre surgen problemas".

Uno de los individuos más contradictorios es un hombre con chaleco antibalas llamado Mikola que encabeza un grupo de radicales que hace poco ha llegado a Odesa desde Kiev. "Tienen armas, son agresivos, tienen artefactos pirotécnicos. Y mis chicos han venido con las manos vacías. Cuatro personas han resultado heridas, yo también", denuncia Mikola ante las cámaras de la televisión sobre los partidarios de la federalización. Unas palabras que resultan poco creíbles, ya que en otras imágenes observamos como él y sus agentes, los que supuestamente no iban armados, abren fuego contra los que trataban de huir de la incendiada la Casa de los Sindicatos.

En numerosos videos se aprecia cómo los ultras persiguen a los partidarios de la federalización hasta el edificio después de haber desalojado y quemado sus campamentos. El miedo obliga a los activistas a esconderse en la sede sindical... donde también entran los radicales. La cámara capta el momento en el que uno de ellos muestra una bandera ucraniana desde una de las ventanas, precisamente la habitación desde la que luego se propagaría el incendio. Desde fuera los ultras lanzan cocteles molotov.

A los que escapan de ese infierno les disparan los extremistas. Los que no fallecen por heridas de bala, son golpeados hasta la muerte por los radicales. Horas después, el ministerio del Interior afirma que aquellos que perecieron en las llamas fueron los que habían provocado el incendio.

La investigación sobre lo ocurrido en Odesa ahora queda en el aire, mientras que la única medida decretada de momento por las autoridades, ha sido la sustitución de algunos altos mandos de la policía de la ciudad.

http://www.voltairenet.org/article183655.html