La propaganda de la intolerancia adquiere desde 2017 más de 33.000 contenidos anti Bahá´í en los medios de Irán. Es el discurso de odio que precede a la acción de perseguir, criminalizar, desinformar y crear un clima de intolerancia hacia los miembros de la fe Bahá´í, que siempre tiene como fruto la aparición de una criminalidad basada en el odio hacia los miembros de esta comunidad y sus allegados
Sin embargo, a nivel internacional, parece instalarse una mirada sesgada y hemopléjica que deja paralizada la solidaridad y olvida el deber para con este derecho humano fundamental que afirma que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”(art,18 Declaración Universal) y que este derecho incluye la “libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. ¿Es ignorancia o complicidad por silencio u omisión?
Resulta grave utilizar a un Estado, incluso a su religión, como sucede desde la Revolución Islámica de 1979 en Irán, para demonizar y perseguir a personas de otros credos, no posibilitando la mas mínima oportunidad a defenderse, a estar presente en los medios de comunicación y ejercer mínimamente el derecho de réplica frente a unas personas y medios de comunicación, organizados en esta intolerancia, que difunden su odio mediático día tras día. Y todo ello con la complacencia internacional y el silencio de los organismos de derechos humanos.
Europa y nuestro país no están al margen de esta indolencia que permite hacer a la intolerancia. que precede a la acción. Y resulta peligroso porque la historia nos ha deparado un gran número de ejemplos horrorosos ante los que se llegó tarde o nunca se llegó. Por ello resulta imperativo promover la concienciación, información, la visibilidad sobre este problema, e implicarse en la solidaridad frente al discurso de odio y evitar cualquier forma o manifestación de racismo, discriminación e intolerancia.
Es necesario actuar en estas situaciones de emergencia de violación de derechos humanos que padecen las personas de la comunidad Bahá´í, tanto en Irán como en Yemen y fomentar la solidaridad y un espíritu social cívico que reclame a nuestras autoridades una intervención proactiva, al igual que se realiza en otros escenarios internacionales. Solo en los últimos seis meses la campaña de odio alcanzó unos seis mil mensajes anti-Bahá´í. Mientras tanto el silencio es generalizado y se torna cómplice, responsable de todo en lo que ya se está derivando.
Es imprescindible participar en la Campaña de Apoyo contra los Discursos de Odio hacia la Comunidad Bahá´í en Irán. Es imprescindible propiciar la solidaridad y el reconocimiento de los derechos de los miembros de la comunidad Bahá´í en todo el ámbito planetario, en la defensa de la dignidad de la persona y de los Derechos Humanos, la libertad, la igualdad, la justicia, la tolerancia y la convivencia democrática que nos ampara a todos. No guardemos silencio ni un segundo más.
Esteban Ibarra
Presidente de Movimiento contra la Intolerancia
Miembro Comité de Solidaridad con la Comunidad BAHÁÍ