El 11 de marzo de 2004, Madrid
sufrió el mayor atentado terrorista de su historia y uno de los más graves en
suelo europeo. A primera hora de la mañanba, diez artefactos explosivos
colocados por una célula yihadista detonaron de forma casi simultánea en cuatro
trenes de Cercanías en hora punta, causando la muerte de 193 personas y
dejando cerca de 2.000 heridos. Aquel ataque indiscriminado, que
transformó para siempre nuestra lucha contra la intolerancia, no solo golpeó a
cientos de ciudadanos, sino que supuso un desafío directo a los valores de
convivencia y libertad de toda nuestra sociedad
Movimiento contra la Intolerancia
denuncia una indolencia en las políticas de Estado a favor de la memoria
de las víctimas del terrorismo, y advierte con preocupación cómo se está
permitiendo que la memoria de quienes padecieron la barbarie caiga en un
proceso de erosión y olvido. reivindica que el recuerdo de las víctimas nunca
sea una pieza intercambiable de intereses partidistas,sino un compromiso ético
inquebrantable que el Estado debe preservar frente a cualquier intento de
revisionismo o desdén institucional.
Movimiento contra la Intolerancia
ha desempeñado un papel histórico en la movilización ciudadana contra
el terrorismo en nuestro país. A través de centenares de
concentraciones en las principales ciudades de España, nuestra organización fue
motor de la profunda dinamización ciudadana contra el nacionalismo
étnico, la violencia y el asesinato sistemático perpetrado por ETA.
Aquella respuesta social, lejos de ser un hecho aislado, marcó un antes y un
después en la defensa de la libertad, demostrando que la movilización colectiva
es la herramienta más eficaz para frenar el totalitarismo y proteger la
dignidad de las víctimas frente a quienes buscaron quebrantar nuestra
convivencia.»
La convivencia es el pilar
fundamental que el terrorismo busca fracturar. Hoy recordamos con profunda
consternación a las víctimas de Barcelona, Cambrils y el atentado contra el
restaurante El Descanso, a las víctimas del 11 m y otros. Del mismo
modo, exigimos el pleno esclarecimiento de los más de 300 crímenes de ETA que
aún permanecen impunes. En un Estado de Derecho, el camino hacia la justicia
debe completarse hasta el final para garantizar que no exista espacio para la
impunidad.
El 7 de octubre de 2023 alertó al
mundo sobre una forma de terror especialmente cruel: el kinocidio, el uso del
dolor extremo como método. Desde esa fecha, asistimos con profunda preocupación
a una espiral de delitos de odio y atentados antisemitas, como el ataque con
explosivos contra una sinagoga en Lieja (Bélgica) registrado esta misma semana;
uno más de los miles de episodios antisemitas que han golpeado a la comunidad
internacional tras el 7 de octubre.
Movimiento contra la Intolerancia
cree firmemente en sociedades democráticas, abiertas, plurales y diversas,
donde la fe y las creencias personales nunca sean motivo de conflicto. Por
ello, debemos observar con cautela el crecimiento del islamismo
político y la imposición radical de sus postulados, factores que
incrementan el riesgo terrorista y amenazan nuestro modelo de vida democrático.
En este sentido, es fundamental recordar que el valor de la tolerancia no
implica transigir con aquellas ideologías que persiguen la imposición
totalitaria. La seguridad y el respeto a los Derechos Humanos son la base sobre
la que se asienta nuestra libertad, y no podemos permitir que el odio dictamine
nuestro futuro.

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