martes, 11 de febrero de 2020

Ciudadanos de origen asiático en España, contra el racismo por el coronavirus: "Una cosa es la precaución sanitaria y otra el 'bullying' a niños"


Alzan la voz con el 'hashtag' #NoSoyUnVirus y comparten incidentes xenófobos y racistas tras el brote de coronavirus


La ilustradora Quan Zhou con una pancarta frente al Ministerio de Exteriores
La ilustradora Quan Zhou con una pancarta frente al Ministerio de Exteriores INSTAGRAM / @GAZPACHOAGRIDULCE
"Aléjate de mi hija, no quiero que la contagies". "Ojalá se acaben todos los chinos 'comerratones". Son algunos de los comentarios y mensajes que han denunciado miembros de comunidad asiática en España tras ver aumentado el racismo y la xenofobia a raíz del brote de coronavirus que se originó a finales de diciembre en la ciudad china de Wuhan. Para combatir la desinformación y denunciar los ataques, activistas asiáticodescendientes iniciaron en Francia la campaña  #JeNeSuisPasUnVirus, que ya se ha replicado en varios países, entre ellos España.

En España, están alzando la voz mediante el hashtag #NoSoyUnVirus. El activista y abogado Antonio Liu Yang decidió subir una foto con la etiqueta y convocó a otras personas para que se sumaran y mostrar su solidaridad con China y las diásporas en otros países: "La enfermedad no entiende de razas ni de nacionalidades", escribe.


Ante los actos de racismo que nos viene encima estamos replicando campañas que se están llevando fuera de España. La enfermedad no entiende de razas ni nacionalidades. es la campaña que estamos lanzando para combatir la desinformación sobre el .

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El domingo, durante la Madrid Fashion Week, el cantante y activista Chenta Tsai, también conocido como Putochinomaricón, desfiló con el mensaje de la campaña pintado en su cuerpo, y en una publicación en redes sociales ha querido apoyar "a aquelles hermanes que sufren racismo" tras el brote y ha pedido que denuncien cualquier situación que vivan.

Quan Zhou, autora del cómic Gazpacho Agridulce, ha publicado en su cuenta de Instagram una foto con el mensaje de la campaña y ha denunciado que en distintos países del mundo, "los niños han sido acosados en la escuela, noticias y programas con lenguaje sinofóbico (sentimiento de rechazo contra la población de origen chino), altercados en transportes públicos o la negación de entrada a bares".

"En mi caso no he sufrido agresión directa", explica a eldiario.es. "Era más un post de concienciación en tono amistoso y también humorístico, aludiendo a la tranquilidad y también a la cooperación". Y señala que le están llegando múltiples casos, "algunos de una forma más directa: como burlas, comentarios malsonantes en negocios, no dejar entrar a ciudadanos chinos a comercios, y otras de forma más indirecta: apartarse si te escuchan toser, o no ir a comercios regentados por chinos". 

"Lo que me está sorprendiendo ahora es la respuesta de algunos usuarios, están en lo que yo llamo hype on hate. Unos entre ofendiditos y otros entre negando el racismo y llamándolo precaución. Un apunte, una cosa son las precauciones sanitarias, y otra el bullying a niños en escuelas, comentarios malsonantes, burlas, acoso online, yo no llamaría eso 'precaución", ironiza.

Quan Zhou puntualiza, como han hecho otros activistas y cuentas oficiales, que pese a la "paranoia", se sabe que el coronavirus tiene una tasa de mortalidad más baja que la gripe, y recuerda su experiencia durante la epidemia de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo y Grave, por sus siglas en inglés) entre 2002 y 2003, que tenía una tasa de mortalidad del 10% –frente al 2% del nuevo coronavirus–.

"En el 2002 tenía 13 años más o menos y recuerdo que de repente no venía nadie a comer al restaurante chino familiar y que mi madre puso carteles en la puerta sobre la procedencia de alimentos: la carne que servimos en el restaurante es de mercados locales", relata.

Precisamente, la comida es uno de los motivos de burla y estigmatización hacia la comunidad china. A veces se ha relacionado a los comercios y restaurantes chinos con falsificaciones de alimentos, como es el caso del vídeo desmentido en eldiario.es en el que se asegura que en China se están fabricando huevos falsos y que los venden haciendo pasar por auténticos. También es frecuente escuchar que esta población "come carne de gato y de perro", algo que es falso, afirma a Maldita.es Xu Song Ling, presidente del Centro de Mayores Chinos del barrio madrileño de Usera. "Los chinos aquí no comen gatos ni perros", explica. "En China hay un pueblo en el que comen un tipo de perros. Pero en España nunca venden carne de gato y perro. No existe. Eso es porque muchos televisiones y periodistas dicen esto".

El colectivo Liwai, formado por jóvenes profesionales de origen chino, está denunciando en sus cuentas de redes sociales casos de acoso por las calles, prohibición de entrada a comercios e incluso la solicitud de certificados sanitarios sin justificación. "Además, estamos visibilizando la labor de la comunidad china en España para evitar contagios, se están tomando medidas preventivas en España dentro de la comunidad", explican a eldiario.es.

Tusanaje, un colectivo de descendientes chinos en países hispanoablantes, también ha denunciado varios casos. Cuentan que tienen que soportar "miradas raras" en la calle y en el transporte público, y en grupos de WhatsApp de la comunidad china están haciéndose eco de comentarios despectivos que escuchan, y Tusanaje también ha recibido mensajes de profesores que explican que en las clases, niños y adolescentes "están diciendo a los niños chinos que son portadores de virus". 

Además, colectivos antirracistas como SOS Racismo Madrid y Afroféminas se han sumado a la campaña. Afroféminas ha publicado un artículo en el que relata algunas de las situaciones de "racismo antichino que ya existía", pero aseguran que en los últimos días se ha incrementado. Hace unos días, en un vuelo de una compañía alemana, los pasajeros "entraron en pánico". Todo comenzó cuando un pasajero chino tosió violentamente. "Para empeorar las cosas, admitió a los pasajeros que dos semanas antes había estado en Wuhan", pero el piloto continuó con el vuelo y al aterrizar, las pruebas médicas sobre coronavirus fueron negativas.
Je suis Chinois
Mais je ne suis pas un virus!!
Je sais que tout le monde a peur au virus, mais pas de préjugé, svp.

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15 mil personas están hablando de esto


El primer incidente que saltó a los medios en nuestro país fue el de cinco estudiantes chinos a los que les prohibió la entrada a un bar de copas en Huelva argumentando que eran menores de edad –pese a tener 23 años–, por lo que sospechan que fue por temor a que, por su origen, estuviesen contagiados del coronavirus registrado en su país. Según informa EFE, en la hoja de reclamaciones explican que pese a que en los documentos identificativos acreditaban su mayoría de edad y tener el permiso de residencia en regla al ser alumnos de Turismo en la Universidad de Huelva, el céntrico establecimiento les negó el acceso al local.

A este caso se han unido otros compartidos de forma individual en redes sociales. En Twitter se ha viralizado la denuncia de L., una usuaria asiáticodescendiente de 16 años que prefiere no dar su nombre. Cuenta que una madre cogió a su hija pequeña mientras le espetaba "aléjate de mi hija, no quiero que la contagies", para posteriormente decir a la niña. "No te acerques a los chinos, que son tóxicos".  No es el único episodio racista que ha vivido en la última semana, pues el dependiente de una tienda le pidió que se marchara porque "no queremos que nos contagies". "Me siento humillada", cuenta a eldiario.es L., que añade que no ha viajado a China desde hace 12 años. 

De Italia a Reino Unido

En otros países como Francia, Italia o Reino Unido también se han registrado agresiones xenófobas. La BBC ha recogido la portada del periódico regional francés Le Courier Picard publicó el pasado 26 de enero una portada en la que titulaban "Alerte jeune" (alerta amarilla), acompañado de una foto de una persona asiática con una mascarilla. Minutos más tarde el diario se disculpó alegando que no habían tenido la intención de utilizar los "peores estereotipos asiáticos". Fue tras este incidente cuando un usuario de Twitter inició la campaña #JeNeSuisPasUnVirus para denunciar que "entiende que todo el mundo tenga miedo al virus, pero sin prejuzgar", escribió en su cuenta de Twitter.

En Italia, el pasado 31 de enero la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, calificó de "absolutamente injustificado" el cartel que un establecimiento cercano a la Fontana de Trevi, que prohíbe la entrada a personas de China "por medidas internacionales de seguridad", reza el mismo. Raggi ha pedido que se rebaje el nivel de alarmismo y psicosis entre la población y que solamente sigan indicaciones de las autoridades sanitarias.

"Es comprensible el estar alarmado por el coronavirus", publicó este viernes la oficina de derechos humanos de la ONU en su perfil de Twitter. "Pero ningún miedo puede excusar el prejuicio y la discriminación contra las personas de ascendencia asiática. Vamos a luchar contra el racismo, el odio, y vamos a apoyarnos mutuamente en esta época de emergencia de salud pública".

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Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.



Con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, la Asamblea General de las Naciones Unidas decide proclamar el 11 de febrero como el Día Internacional de  la #Mujer y la #Niña en la #Ciencia. 

En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. 

Desafortunadamente, ellas siguen enfrentándose a barreras que les impiden participar plenamente en esta disciplina. De acuerdo con un estudio realizado en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.

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lunes, 10 de febrero de 2020

Veinte años después del ataque xenófobo en El Ejido las causas persisten

Organizaciones de atención a la migración ven con preocupación la presencia en el gobierno del Ayuntamiento de Vox, el partido más votado en esta localidad almeriense en las últimas elecciones generales.

Imagen de archivo de la protesta del 7 de febrero de 2000. / EFE
Imagen de archivo de la protesta del 7 de febrero de 2000. / EFE
Se cumplen hoy 20 años de los ataques xenófobos más graves ocurridos hasta ahora en España, una jauría humana que el 6 de febrero del año 2000 emprendió una persecución brutal contra los migrantes que trabajaban en los invernaderos de El Ejido, destrozando todas sus pertenencias -locales, viviendas, coches- como represalia por una sucesión de crímenes en los que habían muerto tres vecinos, españoles, de esta localidad de la provincia de Almería. Dos décadas después, la convivencia está aparentemente restablecida, pero las causas sociales y económicas que originaron aquellos violentos altercados permanecen en un municipio donde Vox ha conseguido entrar en el gobierno local y ser la fuerza más votada en las pasadas elecciones generales.

El asesinato de una mujer joven –del que fue acusado un hombre migrante con trastornos psiquiátricos- fue la chispa que desató la ira que durante dos días llevó a decenas de vecinos a salir en patrullas armados con barras de hierro y palos haciendo controles en calles y carreteras, y destrozando a su paso todo cuanto perteneciera a la población extranjera que trabajaba en los cientos de invernaderos que habían convertido a esta localidad del Poniente almeriense en una potencia de la agricultura intensiva española y europea. Para hacerles frente, el Gobierno tuvo que enviar a más de 600 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil.

Veinte años después, la población extranjera, procedente de 94 nacionalidades –la mayoría marroquí- sigue suponiendo, como entonces, el 30% del censo de este municipio de 84.000 habitantes, a los que habría que añadir los cientos de migrantes indocumentados que no están censados. Y esa población extranjera constituye el 80% de la mano de obra de los invernaderos de este municipio, que ocupan una superficie declarada de unas 14.000 hectáreas, o sea, más del 50% del cultivo bajo plástico de toda la provincia de Almería. Esa pujante agricultura que llena los hipermercados de toda España y media Europa, sin embargo, no ha sacado a El Ejido de la lista de municipios de más de 20.000 habitantes con la renta per cápita más baja del país, aunque fue la que propició que en 2006 tocaran en su campo de fútbol los Rolling Stones, un acontecimiento del que han podido disfrutar muy pocas ciudades españolas.

Todas esas contradicciones y desigualdades se mantienen hoy en un municipio donde la política también juega un papel decisivo. El PP sigue gobernando el ayuntamiento, como ya lo hacía en el año 2000 cuando se produjeron los graves altercados, pero ahora ya en coalición con Vox, que obtuvo sólo dos ediles menos que los populares y que se ha hecho cargo, entre otras, de la concejalía de servicios sociales que debe atender a la población más desfavorecida. Con sus planteamientos marcadamente beligerantes hacia la migración, Vox ha sido, además, la fuerza más votada en las últimas elecciones generales y autonómicas, y en los comicios de abril llegó a conseguir en esta localidad almeriense su mejor resultado en toda España en una población de más de 50.000 habitantes.

La política entorpece la convivencia

La irrupción de Vox en el muy sensible tablero social de este municipio ha cambiado, por ejemplo, la percepción de la evolución que ha experimentado El Ejido en estos 20 años, a juicio de la asociación Almería Acoge, una de las pocas organizaciones que trabajaba en el 2000 y sigue trabajando allí ahora con la población migrante. Su director, Juan Miralles, considera que el poder que ha adquirido una fuerza de ultraderecha, que hace públicos discursos xenófobos que antes estaban ocultos por ser vergonzantes y minoritarios, no hace más que entorpecer los avances en la convivencia obtenidos en esta localidad.  

"Tenemos que aprender de la historia, que lo que sucedió fue un gran error"
"Me da repugnancia que se puedan estar alimentando el rechazo con discursos del odio que salen de las tripas, porque eso hace un daño enorme a la sociedad", dice Miralles, quien subraya que persiste una gran parte de los factores que desencadenaron los ataques xenófobos de 2000: una importante bolsa de exclusión de migrantes que carecen de una vivienda digna y de unas mínimas medidas de protección social, que se agrava por la escasa intervención de las administraciones para analizar la magnitud del problema y afrontar luego su solución. "Tenemos que aprender de la historia, que lo que sucedió fue un gran error, pero los políticos siguen sin apostar por facilitar medidas de integración a medio y largo plazo; sólo les preocupa lo inmediato", señala el responsable de Almería Acoge.

El portavoz de Vox en El Ejido carga contra la izquierda: "En tiempos de rojos, hambre y piojos"
El equipo de gobierno del Ayuntamiento, preguntado por este periódico, declinó hacer cualquier valoración sobre la situación actual de El Ejido, al entender que "todo está superado y normalizado". Esta misma semana su Junta de Portavoces estudió la propuesta del grupo socialista, única formación de izquierda que permanece en esta corporación, para crear el primer Consejo Municipal de la Inmigración por la Integración y Convivencia en El Ejido, aunque ni PP ni VOX han aclarado aún si aprobarán la iniciativa. 

El portavoz socialista, José Miguel Alarcón, cree que ese Consejo, de participación y asesoramiento, puede ser un instrumento muy útil para facilitar la convivencia en una localidad con un 30% de población extranjera y que en algunos núcleos, como Tarambana o Las Norias de Daza, supera el 50%. "Todos debemos trabajar, los que vienen de fuera y los que somos de aquí, para hacer posible la convivencia", sostiene Alarcón, quien destaca que ahora hay más migrantes viviendo en El Ejido que hace 20 años, muchos ya de segunda generación y "perfectamente integrados", aunque siguen quedando otros muchos que carecen de las infraestructuras y servicios necesarios para llevar una vida digna, porque la intervención de las administraciones se ha quedado siempre muy corta.

Bajos salarios y fraudes en los contratos

Los sindicatos también tienen mucho que decir sobre la realidad de una economía de agricultura intensiva basada en un 80% de mano de obra extranjera. Según los datos que aporta CCOO, las horas de trabajo se pagan en un alto porcentaje por debajo del salario mínimo interprofesional anterior a la reciente subida (4 ó 5 euros en vez de 6,9, que ahora serían 7,2), la tasa de temporalidad es del 96% y el fraude a la Seguridad Social en los contratos alcanza los 50 millones de euros anuales en el cultivo bajo plástico. Todo eso explica, a juicio del secretario provincial, Antonio Valdivieso, la altísima precariedad del empleo en los invernaderos, la vulnerabilidad de sus empleados y que El Ejido sea una de las poblaciones con menos renta per cápita a pesar de su potente sector agrícola.
Vista aérea de los invernaderos de El Ejido. / EFE
Vista aérea de los invernaderos de El Ejido. / EFE
"Todo eso provoca marginalidad, que tengan más dificultades para acceder a una vivienda y que padezcan un déficit higienicosanitario, porque, además, hay que tener en cuenta que las precarias condiciones de trabajo en los invernaderos son la causa de que sea el sector con la tasa de siniestralidad laboral más alta de la provincia de Almería", precisa el secretario general de CCOO.  

La situación que se vivía en El Ejido hace 20 años, que este responsable sindical no duda en calificar de "semiesclavitud", por debajo de cualquier índice mínimo de estándar de vida en el mundo occidental, no ha variado sustancialmente, asegura Valdivieso. ¿Por qué? Según él, a causa de la permanencia de las condiciones de trabajo de la mano de obra que tira de la economía de este municipio, donde la inspección de la Administración apenas consigue penetrar en un laberinto de cientos de invernaderos, muchos de ellos ahora vallados, y hacer frente a lo que él considera "un fraude organizado", en el que unos se avisan a otros para evitar la intervención de las administraciones.

En octubre el Defensor del Pueblo Andaluz volvió a mostrar su preocupación por los migrantes
No hace mucho, el pasado mes de octubre, el Defensor del Pueblo Andaluz volvió a mostrar su preocupación por la situación de la población migrante en El Ejido, a raíz de la decisión del Ayuntamiento de derribar 120 "infraviviendas" habitadas por 250 extranjeros, a quienes no se ofreció nada de lo que ahora se denomina alternativa habitacional en los casos de desahucios. Jesús Maeztu, el Defensor, dijo entonces que la población foránea de la comarca del Poniente almeriense seguía sin tener garantizados sus derechos civiles y exigió de nuevo a administraciones, empresarios y agentes sociales que asumiesen una "responsabilidad compartida" para acabar con este deleznable status quo. 

En 2001, poco después de los graves incidentes xenófobos, el Defensor del Pueblo Andaluz elaboró un informe especial sobre la vivienda y alojamiento de la población extranjera en esta comarca de Almería. Ahí se reflejaba que cualquier cosa servía de vivienda a un migrante en esta parte de España: una vieja torreta de luz, un cortijo abandonado –casa en el campo almeriense-, un amasijo de chapas y plásticos desechados de los invernaderos utilizados como techo y paredes para una chabola… Ahí vivían, y muchos aún siguen haciéndolo, a pesar de que ganaban dinero para pagar la renta de un piso que en el pueblo se negaban a alquilarles. 

Hoy, la población migrante copa las viviendas de la céntrica calle Manolo Escobar, el cantante nacido en El Ejido, cuya popular canción Y viva España suele utilizar Vox en sus mítines para enfervorizar al público. Hace 20 años, en esa calle no vivía ni un solo extranjero. Paseaban mucho por sus aceras los fines de semana, pero no podían ni entrar en los bares de la zona. Ahora, en cambio, están casi sólo ellos, porque los autóctonos se han ido a vivir a otros barrios.

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viernes, 7 de febrero de 2020

El adiós de María Zambrano, una filósofa incansable

El 6 de febrero de 1991 fallecía la filósofa María Zambrano, después de haber dejado un importante legado en forma de publicaciones en las que expresaba su pensamiento. Su trabajo le hizo ganar un gran reconocimiento en los últimos años de su vida.
La filósofa María Zambrano, en torno al año 1987.
La filósofa María Zambrano, en torno al año 1987. (Foto: Fundación María Zambrano.)
María Zambrano falleció con 86 años un día como hoy, en 1991. Su vida estuvo marcada por una época de grandes cambios en España y su legado, en forma de varias publicaciones en las que expresaba su pensamiento, sigue aún muy presente en la sociedad española.

Pasando a la historia como una de las grandes pensadoras españolas del último cuarto del siglo XX, nació en Vélez-Málaga un 22 de abril de 1904. Hija de maestros de la Escuela Graduada de Vélez, cuatro años más tarde se trasladó a Madrid y empezó a asistir a la escuela. En ese tiempo, pasó una época en Segovia, pero regresó a Madrid en torno al año 1924 para cursar los estudios de Filosofía.

Entre sus profesores, contó con la cátedra de José Ortega y Gasset o Xavier Zubiri. Además, participó en distintos movimientos estudiantiles antes de publicar su primer libro, titulado Horizonte del liberalismo, en 1930.

Tan solo un año después, fue nombrada profesora auxiliar de Metafísica en la Universidad Central, además de dar clases en el Instituto Escuela. Entre diversas colaboraciones con revistas como Cruz y Raya o Azor, María Zambrano tuvo relación con miembros de la Generación del 27 como Luis Cernuda o Emilio Prados.

Se casó en 1936 con Alfonso Rodríguez Aldave y ambos viajaron a La Habana. En 1937, con la Guerra Civil en pleno auge, regresaron a España para colaborar en defensa de la República, aunque terminaron saliendo para el exilio en 1939.
En el exilio hasta finalizada la dictadura

En esos años, pasó por diversos países latinoamericanos y ciudades europeas como París, Roma o Ginebra. No regresó a España hasta varios años después de la dictadura franquista, en 1981. Es en esta etapa cuando gozó de un mayor reconocimiento como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades o el nombramiento como Hija Predilecta de Vélez-Málaga.

María Zambrano pudo ver cómo su obra era cada vez más valorada en su país natal, aunque cayó enferma en 1983 con artrosis, sin visión por cataratas y con una anemia muy pronunciada. Por ello, llevó una vida más tranquila a partir de ese momento, aunque no dejó de lado su actividad intelectual.

Esa incansable motivación por seguir realizando aportaciones con su pensamiento le hizo ganar el Premio Cervantes en 1988. Incluso en 1990, en una silla de ruedas y con unas fuerzas muy mermadas, siguió publicando algunos artículos. El último de estos artículos fue Peligros de la paz, centrado en los sucesos acontecidos en el Golfo Pérsico.

La filósofa murió el 6 de febrero de 1991 en el Hospital de La Princesa. Posteriormente, se trasladaron sus restos a Vélez-Málaga, donde se situaron en una pequeña casa bajo un limorero en el cementerio local.

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Hijos que maltratan a sus padres: víctimas y verdugos

Un tercio son chicas, el 10% del total sufren abusos, y un 30 por ciento se autolesionan

Alberto, frente a su madre, en el centro donde cumplió medidas judiciales
Alberto, frente a su madre, en el centro donde cumplió medidas judiciales - JOSÉ RAMÓN LADRA
Alberto (nombre ficticio) tenía 14 años cuando entró en el centro de medidas judiciales El Laurel. Le envió allí un juez, tras una denuncia de su madre, a la que había maltratado. Arrastraba un historial familiar muy complicado. Pero era un niño. Nada más que un niño. Allí recibió atención profesional: psicólogos, trabajadores sociales, educadores ... aprendió a entenderse y a relacionarse. Ahora, con 16, vuelve a vivir en familia. Estudia; quiere ser psicólogo y ayudar a otros. Y lo tiene claro: «Lo de liarla y tratar mal a mi madre, no lo vuelvo a repetir».
Que los hijos maltraten y hasta agredan a sus padres es una de esas realidades que rechinan. Algo falla, es evidente. Por lo que cuentan los expertos, son muchas cosas a la vez las que no funcionan en estos casos: tienen problemas en los estudios, de estabilidad familiar, y en demasiadas ocasiones, se crían en situaciones de maltrato y violencia física, sufren abusos sexuales –mayoritariamente los chicos–, se autolesionan, tienen antecedentes de enfermedad psiquiátrica en la familia y consumen drogas.
Durante el año 2018, la memoria de la Fiscalía General del Estado señaló en Madrid 4.833 casos relacionados con la violencia filio-parental. De ellos, un 10 por ciento en Madrid eran menores de 14 años. Remontándose a años atrás, el «salto» en las cifras se da a partir de 2007: de 2.683 casos se pasó a 5.201 en 2009: el doble.

«Se les ha hecho daño»

El maltrato de hijos a padres es el segundo delito con más incidencia en menores, con 2018 casos en la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor de la Comunidad de Madrid (ARRMI) en el año 2018. De ellos, 50 terminaron con medidas judiciales de internamiento. El director del centro El Laurel, Juan Nebreda, recuerda que el del menor maltratador «es un perfil de un niño al que se ha hecho mucho daño». Y que se lo autoinfligen: entre otras cosas, «pegan a las mujeres que más quieren».
La labor del centro es la reeducación de estos menores –un 32 por ciento son chicas, el doble que en el resto de delitos en este colectivo. Y para ello, además del trabajo profesional dentro, «es fundamental la colaboración de los padres», pero ésta debe ser voluntaria: «Ellos no son juzgados, no los podemos obligar», recuerda.
Alberto y su hermano mellizo coincidieron en un hogar donde se dio la violencia psicológica. El distinto carácter de los dos hermanos hizo que manifestaran de diferente forma su problema común. La madre asegura que «terminé denunciando a ambos»; al otro le pusieron en libertad vigilada, y Alberto acabó en El Laurel. «No entendía a mi madre; me parecía que lo hacía todo para fastidiarme. Además, yo estaba triste siempre». El maltrato le llevó a cumplir medidas judiciales en este centro, «y entonces se me cayó el mundo encima», dijo. Tardó dos meses en decir una palabra, confiesa la psicóloga, Benita Moya. «Es que iba obligado», justifica él.
«Aprendí a estar en trifulcas todo el día; no sabía cómo relacionarme. También consumía, y se me iba la cabeza»
Pero poco a poco, empezó a entender que lo que se le tendía era un asidero para salir del agujero en el que estaba, con apenas 14 años. «Me sirvió para saber cómo relacionarme; antes me daban igual las cosas, y ahora estoy más centrado, más tranquilo», reconoce. A su psicóloga se le ilumina la cara cuando explica que ahora Alberto estudia Bachillerato, «por Ciencias, porque quiere hacerse psicólogo». «Es que eso me realiza como persona; lo prefiero a estar metido en una oficina».
Su madre, a su lado, admite la mejora experimentada. Por todos: de denunciar a sus dos hijos, y ver a uno de ellos recluido, ahora vuelven a vivir los tres en el mismo hogar. «Yo le noto bien; está mejor», aprecia. Y justifica el pasado: «Se equivocó, estaba muy bloqueado y muy perdido; no era él, porque en verdad tiene un corazón de oro».

Consumos

El perfil del menor maltratador es el de un chaval de unos 16 años, con desfase curricular y absentismo escolar, que en un 28 por ciento han sufrido acoso escolar, y cuya conducta «explota» en los primeros cursos de la ESO. La entrada de los chavales en los institutos a los 12 años –al iniciar la Secundaria– resulta en muchas ocasiones prematura.
Muchos de estos pequeños agresores consumen tóxicos; en ocasiones, sus efectos se mezclan con los de medicación para tratamientos psiquiátricos previos –4 de cada 10 los han recibido–; un 18 por ciento son diagnosticados de TADH; el 34 por ciento se autolesionan, un 56 ha sufrido o ha sido víctima de violencia en el hogar, y uno de cada diez –en especial los chicos– ha sufrido abusos sexuales. Son, mayoritariamente, españoles, salvo aquellos que proceden de una adopción internacional. En este caso, se detectan casos donde un problema de alcoholismo fetal ha podido ser el desencadenante de un comportamiento posterior.
El consejero de Justicia, Interior y Víctimas, Enrique López, alaba la tarea de la Agencia de Reinserción, cuyos profesionales proporcionan a estos chavales y a sus familias herramientas para desterrar actitudes violentas» y ayudan a los menores a «ganarse el derecho a tener una segunda oportunidad».

miércoles, 5 de febrero de 2020

Dos años de cárcel al ultraderechista que difundió una foto de la víctima de La Manada mientras la violaban

El joven, de treinta años y que vive en Valladolid, publicó la imagen de la chica en su cuenta de Twitter y la llamó "golfa borracha"

El juez afirma que la joven "fue ridiculizada y avergonzada" y que algunos familiares suyos se enteraron así de que ella era la agredida

Los cinco hombres de La Manada, condenados por agresión sexual.
Los cinco hombres de La Manada, condenados por agresión sexual.
El juzgado de lo penal número 4 de Pamplona ha condenado a dos años y un día de prisión al hombre de Valladolid que publicó en internet una foto de la joven madrileña mientras estaba siendo violada por los integrantes de La Manada la noche de San Fermín de 2016, según la sentencia a la que ha accedido EL PERIÓDICO. El hombre, de unos treinta años y de ideología ultraderechista, la acusó además de mentir en su denuncia y la insultó a través de su cuenta de twitter. 

Ahora, el tribunal lo considera culpable de un delito de revelación de secretos en concurso con un delito contra la integridad moral y encuentra acreditado que, el 6 de diciembre de 2017, el ahora condenado colgó en su perfil de Twitter una imagen donde se observa a la joven siendo vejada por José Ángel Prenda, uno de los cinco condenados a 15 años de prisión por las agresiones sexuales. Junto al fotograma que estaba incluido en el sumario del caso y que la Audiencia de Navarra había prohibido difundir, el hombre escribió un comentario: "La chica supuestamente violada por #LaManada ha pedido que no se difunda esta imagen porque quizá pensemos que solo era una golfa borracha...".

Tuvo que dejar sus estudios
La publicación, según la sentencia, originó 64 comentarios, 13 likes y fue compartida 16 veces por otras personas y provocó una "revictimización" para la joven agredida, que pudo ser identificada por terceras personas como la víctima de la Manada, lo que la obligó a someterse a tratamiento psicológico, abandonar sus estudios universitarios e incluso a mudarse durante más de tres meses a vivir al extranjero", como denunció la abogada de la chica, Teresa Hermida.

El magistrado considera que "el acusado utilizó la fotografía con ánimo de difundir la imagen de la víctima y utilizó el hashtag #La Manada para favorecer la difusión del mensaje". Añade que "la denunciante se ha visto ridiculizada y avergonzada (...) Familiares y conocidos que no conocían su condición de víctima en ese procedimiento se enteraron de dicha circunstancia".

6.000 euros de indemnización
La sentencia ordena que el hombre también deberá indemnizar a la víctima con 6.000 euros por el daño moral que le ha causado y pagar una multa de 4.680 euros. La decisión judicial puede ser recurrida ante la Audiencia de Navarra.

Sobre el joven condenado también pesa una querella por injurias interpuesta por la víctima en el juzgado número 12 de Valladolid que, el pasado 5 de julio, celebró un acto de conciliación entre el acusado y la abogada de la joven. Durante el acto, que concluyó sin acuerdo, el investigado reconoció ser el autor del texto, pero rechazó la "valoración injuriosa" que se hace de él. Tampoco pidió perdón a la víctima.

El hombre, que formó parte de las listas del grupo ultra Democracia Nacional para las elecciones de 2015, continúa activo en redes sociales, donde se define como "republicano, ateo, socialista, iberista, antisionista y nacionalista". El martes retuiteó un mensaje del líder de Vox, Santiago Abascal y difundió un meme donde todos los líderes de grupos de derecha tenían el aspecto de Abascal.

Se trata del primer integrante de La Manada virtual que ha sido condenado. Además, un vecino de Barcelona está siendo investigado por un delito contra la integridad moral de la víctima. El fiscal le pide dos años y medio de cárcel.  Además, el creador de lo que se llamó El Tour de La Manada, ha sido condenado en primera instancia a un año y medio de prisión por ese mismo delito. Su autor, Anónimo García, defendió que se trataba de una forma de denunciar el sensacionalismo de los medios de comunicación.

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El coronavirus despierta la xenofobia

Ciudadanos chinos denuncian actitudes racistas


“Es increíble. Nunca he tenido problemas con mi origen. Todos en el colegio sabían que era adoptada, algo que también conocían mis compañeros de instituto. No lo proclamábamos; sencillamente era evidente al ver a mis padres...Nunca me he sentido distinta, ni he sentido mal rollo por mis ojos rasgados, que es lo único que tengo de China. Hasta hace unos días, cuando surgió la alarma por el coronavirus. Algunos del instituto (no los de mi clase, aclara), hacen bromas muy molestas: se separan de mí al pasar ‘para que no les contagie’, o me tosen porque dicen que ‘les he infectado’. Cosas así. Os puede parecer una tontería, pero os aseguro que no lo es. Me molesta y mucho. De pronto, me he sentido señalada en mi propio país”.

Quien así habla es Lucía, 17 años, una joven nacida en China y adoptada antes de cumplir los 2 años por una pareja española. Vive en Alcalá de Henares (Madrid) “desde siempre”. Ha ido al colegio del barrio y ahora, al instituto de la zona, donde todos se conocen. De ahí su sorpresa: “Ha bastado la amenaza de un virus en este caso, para que salte la xenofobia que hay latente en la sociedad”, dice Lucía indignada.

No es la única. Al malestar de esta adolescente se suma el de otros muchos ciudadanos de origen asiático, muchos de ellos adoptados y que nunca han regresado al país en que nacieron. Como Mar y Cristina, dos hermanas chinas adoptadas por una pareja del mismo barrio de Lucía y que van a un instituto cercano. O Liu, la hija de los regentes de un local próximo al de Lucía.

Ayer, las redes sociales se hacían eco del rechazo que muchos ciudadanos asiáticos sentían en su quehacer diario a consecuencia del coronavirus. Y surgió la campaña #NoSoyUnVirus para contrarrestar el rechazo que está surgiendo en España contra la comunidad china.

Y no sólo en España. La campaña se ha activado en Francia, Canadá, Estados Unidos o Italia, entre otros países. De hecho, ayer se hizo viral lo relatado por un ciudadano italiano: “Me subo a un tren a Pesaro. Un niño chino entra en el vagón y una chica exclama en voz alta: ‘Aquí estamos y vamos a enfermar’. El niño responde rápidamente: ‘He visto China sólo en el Google Maps!’”.

Adolescente española
“Basta la alarma de un virus para que se desaten las actitudes xenófobas de algunos”

Joanna Yeye, una popular empresaria china con intereses co­merciales en Nou Barris, en Barcelona, y en el barrio del Fondo de Santa Coloma de Gramenet, una de las poblaciones con un mayor ­número de inmigrantes asiáticos, reconoce que el tratamiento de la información sobre el coronavirus en algunos medios de comunicación, más allá de una afectación mínima en sus establecimientos de restauración, sí ha provocado cierta psicosis en algunos sectores “poco informados”.

Así, ella misma relata lo sucedido en la escuela de sus dos nietas, de siete y cinco años, nacidas en España. En una de las actividades que periódicamente realizan con la implicación de los padres y madres, una de ellas, enfermera de profesión, acudió a la clase de las niñas con una mascarilla “explicando de forma alarmista el caso de China”. Tras la charla de la supuesta enfermera, la mayoría de niños y niñas reaccionaron asustados. Sus nietas, por ejemplo, le preguntaron si era cierto que “había un monstruo que se llama coronavirus en China”, lo que provocó las protestas del resto de familias. Por lo demás, asegura que entre los clientes de sus bares “hay absoluta normalidad, pero mucha desinformación”.


Comunidad china

Piden a la población que se informe por los canales oficiales y huya de las noticias falsas

La empresaria es originaria de Qingtian, un pueblo del que proceden la mayoría de chinos que recalaron en Santa Coloma de Gramenet. “Estamos en contacto con nuestras familias” y con la información de que disponemos “nos damos cuenta de que lo que hace más daño son las noticias falsas que corren por aquí”, como por ejemplo un vídeo que muestra un desastre en el país asiático grabado en el 2013 “pero que ahora se utiliza para verter mentiras sobre el virus”, apunta.

Desde la comunidad china de Barcelona se ha iniciado una campaña para enviar material hospitalario a los pueblos de origen “ya que todo lo que se envía a través de las ayudas oficiales recala en las grandes ciudades, pero no en los pueblos”. Aseguran que en Quingtian “no hay mascarillas ni gafas ni trajes higiénicos”.

Desde Casa Asia en Barcelona se indica que de momento no les consta que las actitudes racistas contra la población de origen chino hayan aumentado, aunque se considera que todavía es prematuro poder hacer un análisis del impacto social. Lo que sí que se subraya es un descenso de ventas en los comercios chinos, no sólo por la cancelación de la celebración del Año Nuevo sino en el contexto de las alarmas generadas en torno al coronavirus.

En las redes sociales que se siguen con atención desde Casa Asia, explica Josep Casaus, no se han detectado comentarios racistas o xenófobos. La población, subrayó, debe de informarse en los canales oficiales y evitar los alarmismos con respecto a la comunidad de origen chino que vive en España, formada por 200.000 personas.


Aun así, un pequeño grupo de personas del colectivo Catàrsia, jóvenes catalanes de origen chino, salieron el sábado a la calle en Barcelona al entender que hay un racismo latente que se incrementa con la excusa de la enfermedad.

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